Factoring web acelera tiempo en que las pymes acceden a financiamiento
Según representantes de la industria, la herramienta mueve flujos cercanos a los US$ 45 mil millones anuales, y cerca de un 77% de ese total corresponde a pequeñas y medianas empresas.
Una de las principales dificultades que enfrentan permanentemente las pequeñas y medianas empresas es esperar el pago por las ventas que realizan. Y aunque desde 2019 la Ley 21.131 obliga a pagar las facturas en un plazo máximo de 30 días corridos desde su recepción, en la práctica, la normativa no siempre se cumple. Mientras esperan, las pymes deben pagar sueldos, arriendos, impuestos y a proveedores, por lo que cada vez más firmas están recurriendo al factoring, que en su versión digital ha permitido reducir tiempos administrativos y facilitar el acceso a financiamiento.
El gerente general de la Asociación de Factoring y Servicios Financieros de Chile (AFYS), Ricardo Schliebener, detalla que en los últimos cuatro años la industria ha registrado crecimientos anuales promedio de entre 13% y 15%; que el sector mueve flujos cercanos a los US$ 45 mil millones anuales, equivalentes a más del 14% del PIB chileno, y que mantiene un stock de alrededor de US$ 8.500 millones. Además, subraya que aproximadamente un 77% de ese movimiento corresponde a pequeñas y medianas empresas. “En ese sentido, se podría decir que el factoring es hoy la sangre de las pymes, porque satisface una necesidad de financiamiento que los bancos no están cubriendo”, destaca.
El dirigente gremial afirma que “se trata de un producto muy virtuoso, porque permite financiar la actividad real de una empresa. Cuando se realiza una operación de factoring, no se está financiando una expectativa, sino una venta que efectivamente ocurrió y que ya fue facturada. Además, existe una doble fuente de pago, ya que se considera tanto al deudor de la factura como la responsabilidad de la pyme en caso de no pago. Por lo tanto, es un mecanismo virtuoso tanto para la empresa que necesita liquidez como para quien entrega el financiamiento, sin perjuicio de las complejidades que puedan existir”.
Y como ha ocurrido con prácticamente todos los procesos, el factoring también se ha digitalizado con el tiempo. Hace algunos años requería recopilar documentación, enviarla físicamente o por correo, esperar la evaluación y luego realizar la cesión de las facturas, por lo que una operación podía tardar entre 48 y 72 horas, e incluso más si faltaba algún antecedente. “Con el factoring web, ese proceso cambió completamente”, resalta el gerente comercial de CFC Capital, Francisco Goycoolea, detallando que una operación de factoring ya no implica, por ejemplo, reuniones presenciales, envío físico de documentos o revisión manual de antecedentes.
Hoy, el cliente puede realizar toda la gestión de manera remota: ingresar su información para ser evaluado, cargar las facturas que desea ceder, obtener una cotización en línea y completar todo desde la misma plataforma. Entre las principales diferencias entre el factoring tradicional y el web se encuentra la rapidez: las hasta 72 horas que tomaba el proceso se redujeron a un máximo de cuatro horas; mejora que va de la mano con una reducción en los costos operativos para la pequeña empresa que solicita financiamiento, además de una mayor trazabilidad, ya que la digitalización permite hacer seguimiento en tiempo real del estado de cada operación.
Asimismo, Goycoolea precisa que el cambio se traduce en mayor seguridad, ya que se utilizan autentificación, firmas electrónicas y controles digitales que reducen riesgos de fraude. El gerente comercial de CFC Capital afirma que “en un contexto donde la liquidez es clave para sostener la operación diaria, reducir los tiempos de espera de varios días a solo unas horas marca una diferencia importante para el negocio”.
El gerente general de El Durazno Editores, Jorge Rodríguez, cuenta que en su empresa llevan varios años utilizando factoring, porque “para nosotros es una forma mucho más flexible de administrar la liquidez que esperar los plazos de pago o recurrir a un crédito bancario cada vez que necesitamos capital de trabajo”. El ejecutivo detalla asimismo que, “con la versión digital, el proceso cambió completamente, porque hoy hacemos todo desde la plataforma, sin trámites presenciales ni intercambio de documentos. En pocas horas podemos saber si la operación fue aprobada y disponer de los recursos mucho más rápido. Al final, el mayor impacto ha sido el ahorro de tiempo y la tranquilidad de tener un proceso simple, rápido y transparente, lo que nos permite enfocarnos en hacer crecer el negocio”.
En los últimos cuatro años, la industria ha registrado crecimientos anuales promedio de entre 13% y 15%. En los últimos cuatro años, la industria ha registrado crecimientos anuales promedio de entre 13% y 15%. “En un contexto donde la liquidez es clave para sostener la operación diaria, reducir los tiempos de espera de varios días a solo unas horas marca una diferencia importante para el negocio”, destaca Francisco Goycoolea, gerente comercial de CFC Capital.