Las dificultades del autofinanciamiento en las pymes
Un 57% de las micro, pequeñas y medianas empresas declaró haber tenido que inyectar recursos propios para sostener su negocio durante los últimos meses, evidenciando un escenario de presión financiera.
“El principal error que vemos es que muchas pymes financian su operación con recursos personales, sin una separación clara entre las finanzas de los negocios y las propias. Eso genera una falsa sensación de control, pero termina afectando la liquidez y la sostenibilidad del emprendimiento”, señala Francisco Goycoolea, Gerente Comercial de CFC Capital.
Frente a este panorama, especialistas enfatizan que el financiamiento no debe verse únicamente como una solución de emergencia, sino como una herramienta estratégica de gestión y planificación. Entre los enfoques recomendados están:
Revisar y proyectar el flujo de caja periódicamente: esto permite identificar brechas futuras y planificar con antelación las necesidades de capital de trabajo. Acceder a fuentes de financiamiento estructuradas.
Alternativas no bancarias, como factoring, créditos pyme especializados o financiamiento con avales pueden ofrecer liquidez sin comprometer los recursos personales.
Clarificar la finalidad del financiamiento: entender para qué se solicita capital y cómo se generará su retorno es clave para mitigar riesgos. “El financiamiento no debería ser solo una respuesta a una crisis, sino una herramienta de planificación y gestión”, subraya Goycoolea, alertando sobre el peligro de normalizar la dependencia de recursos propios.
Finalmente, separar las cuentas personales de las empresariales, planificar financieramente y buscar asesoría profesional —ya sea contable o financiera— puede marcar la diferencia en un negocio. “Separar las finanzas, planificar y apoyarse en asesoría especializada marca la diferencia entre sobrevivir mes a mes o construir un negocio sostenible en el tiempo”, sentencia Goycoolea.